domingo, 29 de marzo de 2015

¿Es mi vecino un asesino?: Psicopatía subclínica



Cuando escuchamos la palabra psicópata pensamos en un asesino la mayor parte de las veces. ¿Y si os dijera que es algo más común de lo que nos pensamos? Os preguntaréis ¿es mi vecino un asesino y un psicópata? Puede, pero una cosa no implica la otra.
La respuesta a eso se encuentra en una aclaración sencilla. La psicopatía que tenemos asociada con los asesinos en serie y los que vemos en las series de crímenes es un tipo de psicopatía.
Por otro lado existe un psicópata que se define como psicópata subclínico que no llega a delinquir o por lo menos de la forma en que lo hace el que nosotros consideramos el psicópata por excelencia.
Esta clase de psicópatas se pueden encontrar a nuestro alrededor (lo cual no quiere decir que corramos peligro o que nos puedan matar en cualquier momento ya que como he dicho esta clase de psicópatas no delinque) en el mundo laboral…
¿Cuál sería la sintomatología o las características que nos pueden ayudar a saber si, como dice el título nuestros vecinos son unos psicópatas? Los psicópatas subclínicos son:
·         -Muy inteligentes y con mucha labia (o mucha capacidad de engatusar).
·        - Completamente y absolutamente racionales, no tienen ningún tipo de alucinaciones, no es lo mismo ser un psicópata que ser un esquizofrénico.
·        -Carecen de actitudes nerviosas en las situaciones en las que normalmente cualquiera se estaría tirando de los pelos.
·        - Son incapaces de sentir vergüenza o remordimientos.
·        - Son egocentristas.
·        -Mantienen relaciones superficiales.
Por supuesto hay otros síntomas aunque yo he cogido los más comunes. Además decir que son manipuladores natos (tienen mucho éxito en determinados ámbitos del campo laboral debido a esta razón y a la de su buen uso del lenguaje).
En fin chicos, aquí os queda el artículo por si lo queréis leer completo. Está súper interesante, sobre todo para irnos quitando poco a poco la idea de que todo psicópata es un asesino.

Videojuegos de acción: drones y violencia virtual

Videojuegos de acción: drones y violencia virtual

Si ya resulta difícil enfrentarnos a una sociedad real violenta, parece que hoy en día nos enfrentamos también a una violencia virtual.
Las nuevas tecnologías se han convertido en nuestra forma de vivir día a día, cuya presencia y uso es casi necesaria. Los niños crecen con gran cantidad de aparatos tecnológicos y es indudable que esto cambia y va a cambiar nuestro estilo de vida.
Entre esas nuevas tecnologías, encontramos la gran industria de los videojuegos, una nueva alternativa de ocio para quienes deciden invertir su tiempo libre en ellos y que crece de manera espectacular.
Existen gran cantidad de temáticas desde los educativos, aventura, acción, juegos online, estrategia, etc...
Los que más parecen preocupar por su contenido son los videojuegos de acción (guerra), ya que no son precisamente un alarde de paz y armonía....
¿Realmente son buenos este tipo de videojuegos, aumentan la probabilidad de generar conductas más violentas? ¿nos vuelven menos empaticos? o por el contrario, ¿ayudan a canalizar nuestros instintos agresivos y por ello, no debemos preocuparnos?
En mi opinión, la distancia entre el mundo virtual del videojuego y el mundo real está sujeta de un hilo demasiado fino que puede romperse en cualquier momento. Es por eta razón, la importancia de ser precavidos y cuestionarnos hasta que punto un niño o un joven sabe diferenciar estas dos dimensiones...

Aquí os dejo con el artículo:

Tal vez ya no sea extraño escuchar la historia del joven norteamericano de 19 años que suspendió las pruebas de mecánico militar después de fracasar en la escuela pero que se espoleó a un puesto como piloto militar de drones gracias a su destreza y horas pasados con su entretenimiento favorito: los videojuegos de acción. Un puesto en la armada estadounidense en activo con amplia responsabilidad de vidas y muertes. Una responsabilidad mayor que la de los mismos pilotos de los cazas norteamericanos.

La industria de videojuegos de acción (eufemismo que se utiliza para definir a videojuegos de guerra) se nutre de modelos virtuales de equipos reales de material militar de última generación que salen en marcas tan habituales como la conocida Play Station o XBox. Videojuegos al alcance de la mano que utilizan sistemas de simulación y control prácticamente iguales a los del ejército de EEUU. Y no es que se haya filtrado información “secreta”. Lejos de ello, el despliegue mediático de sus tecnologías puede ser más bien una poderosa herramienta de propaganda militar norteamericana para jóvenes adictos a la adrenalina. No menos importante resulta el barato medio de reclutamiento de jóvenes bien entrenados en el uso de videojuegos para el aparato militar. Así estos chicos pasarían de perder horas y gastar dinero a realizar un trabajo en donde además cobran por realizar su pasatiempo favorito, vestidos con vestimenta militar y en un lugar de trabajo codeándose con comandantes y altos oficiales.


La industria de videojuegos aumentó su producción en no menos que un 22% en 2013 en EEUU para llegar a 16,9 mil millones de dólares, de los que un 31,9% corresponden a videojuegos de guerra, esto es 5,4 mil millones de dólares. Un aumento que en contextos de crisis o de bajo crecimiento económico arroja datos sencillamente espectaculares.

Esta industria transitó varias fases de vida en las últimas décadas tanto en calidad, como en dramatismo y en perfección de imágenes y realismo. De la llamada era Atari en los 80, se pasó a la era Nintendo en los 90 hasta llegar a la era Sony desde el año 2000. En la era Sony la ficción supera ya casi a la realidad. El videojuego “Call of Duty” o “Medal of Honor”, por ejemplo, recrean tanto la jerga militar en acción, que no le falta sangre que caiga sobre el casco virtual del videojugador cuando mata rebeldes a veces con atuendo árabe, estrés continuo con tiros, bombas y proyectiles con su música de fondo en lugares tan reales de guerra como Afganistán. Igualmente, a menudo se dan discursos de los jefes sobre la importancia de defender la democracia, la libertad de expresión y que estos héroes lo que hacen es defender el mundo desarrollado del caos. Así se forma una realidad que según reconoce un comandante jefe de pilotos de drones norteamericano puede fácilmente hacer confundir la realidad con la ficción.

Un repaso de la psicología de la violencia no ayuda mucho a aclararse sobre esa conexión que el mismo oficial dice reconocer. Científicos como Fergusson y Anderson se han enzarzado en una controversia de la literatura científica sobre la correlación de videojuegos violentos y violencia. Algo que el sentido común no dudaría; en la ciencia oficial parece que no está claro según los métodos de estudio permitidos. Mientras que en la era Sony varios estudios encontraron correlaciones significativas entre el uso de videojuegos violentos y violencia positiva (Van Mierlo y Van den Buck, 2004). Por otro lado, sorprende leer un estudio meta-analítico de 2007 del gran defensor de los vídeos de violencia, el profesor de psicologia Christopher Fergusson, el cual dice que en sus estudios no acaba de demostrar causalidad entre uso de videojuegos violentos y acciones agresivas. El autor menciona de hecho efectos positivos de dichos videojuegos violentos incluyendo la hipótesis catártica freudiana, según la cual se consideraría que los videojuegos violentos reducirían las tendencias violentas. Y, como en la tragedia griega, más bien ayudarían a purgar o eliminar instintos agresivos. Un argumento que puede llevar a conclusiones engañosas. Es más, dicho profesor de Texas, no parece particularmente interesado en la cultura de paz a juzgar por el contenido de sus novelas en las que despliega de forma paralela su vertiente “artística”. Su último libro se llama los Reyes suicidas o “Suicide Kings”. El mencionado profesor Ferguson comenta con ironía que recomienda a su hijo que juegue todo lo que quiera con videojuegos como los de Call of Duty. Que no hay nada de qué preocuparse.

No obstante, como respuesta a los estudios del profesor Ferguson, el equipo del Dr. Anderson realizó en 2011 un nuevo y amplio estudio meta-analítico con sujetos de Japón y países de occidente en donde invalidan las conclusiones de Ferguson aludiendo a defectos de método. Igualmente, el equipo reafirma el riesgo de causalidad entre el uso de videojuegos de acción y comportamiento agresivo: también se evidencia falta de empatía o desensibilización en los jugadores. Ferguson por su lado replicó de nuevo al estudio. Y así sucesivamente los científicos escriben e investigan sacando conclusiones a veces opuestas. ¿Qué estará fallando en la ciencia, se podría preguntar uno?

Por suerte, los investigadores de neurociencia mostraron su interés en avanzar en lo obvio, llegando a mostrar con actuales métodos de neuroimagen que la exposición a videojuegos de acción por parte de jugadores expertos suprime áreas afectivas de áreas cerebrales relacionadas con la emoción (Mathiak y Weber, 2006). Ello implicaría que los jugadores expertos sienten menos empatía y se muestran menos sensibles.

No obstante, con una industria tan poderosa y lucrativa como la de videojuegos aliada con la industria militar no faltará mucho para que nuevos estudios de supuesto corte científico que se autodenominen neutrales aparezcan en revistas importantes y pretendan justificar lo injustificable ante el ojo crédulo de aquel que vea lo visible y “científico” como neutral o verdadero. Un vistazo a la “red” nos hace ver que aparecen de otras esferas devotos de los videojuegos presentando con una ironía preocupante la inocuidad de jugar matando virtualmente.

El problema de los videojuegos sería tanto el mencionado contenido como los mecanismos automáticos que crea su uso. Cierto es que un vídeo jugador entraría en flujo, desconectaría con el exterior cuando juega y pondría toda su atención en ello. El problema de automatizar los mecanismos de atención con base virtual y desensibilizarse ante lo que ocurre, es que no conocemos las asociaciones que las partes del cerebro pueden crear. Se demuestra que en determinadas circunstancias el cerebro no discrimina lo real de lo simbólico cuando nos sentimos mal, o padecemos dolor cuando recordamos un suceso pasado.

El problema de estos videojuegos es que bajo un prisma de inocuidad por falta de violencia física real se pueden generar mecanismos que desconectan la conciencia de lo que realmente se hace. Una urgencia y estrés que obliga a paralizar el análisis ético y automatizar movimientos rápidos para sobrevivir a las amenazas virtuales. A partir de ahí, el cerebro ya sabe que debe crear estereotipos para justificar rápidamente su necesidad de coherencia, pues la supervivencia virtual está en juego.

Sociopatía, trastorno de personalidad antisocial y psicopatía

La mayoría de los profesionales en las áreas de criminología, psicología y psiquiatría concibe que el Trastorno de Personalidad Antisocial –TAP– sea un conjunto de diversos factores, aunque el DSM-V (“Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders”, American Psychiatric Association, 2013, F-60.2) lo considere como un conjunto con identidad única. David Lykken, por su parte, afirma que los sujetos que componen este grupo “se caracterizan por una predisposición persistente hacia la conducta antisocial”.

A pesar de que tanto la psicopatía como la sociopatía no tienen reconocimiento oficial como trastornos, es importante establecer las diferencias entre ellas pues es innegable que constituyen dos de las tres grandes categorías en las que se bifurca este trastorno:

PSICOPATÍA: se trata de un conjunto de tendencias antisociales, que podrían ser causadas tanto por diferencias biológicas, cuantitativas de temperamento o cualitativas en la función cerebral de quienes la padecen, y que les dificultan su socialización cuando se encuentran en edad de crecimiento. Nótese que utilizo el término “podrían” pues aún no se ha podido determinar la génesis de este trastorno.

SOCIOPATÍA: en este caso se trata de individuos con un temperamento normal, pero que no poseen los atributos necesarios para convivir socialmente, por lo general como consecuencia de una crianza negligente, incompetente o abusiva por parte de los agentes primarios del proceso de socialización: los padres.

La crianza de los hijos es decisiva en la sociopatía. La dinámica propia de un estilo educativo displicente y permisivo por parte de los padres resulta, en el futuro, en hijos incapaces de socializar en forma correcta y que, por lo general, cometen delitos pues no reconocen las normas sociales, como consecuencia de la falta de normas por parte de los padres.

Si a esta negligencia se le suma una actitud irresponsable y/o indiferente –conductas típicas de padres inmaduros– es muy difícil que sepan cómo enderezar a sus hijos en algún momento de su crecimiento, sobre todo en la adolescencia. Y a todo evento si el abuso se encuentra presente en la crianza de los hijos el cóctel de componentes se torna explosivo: no respetan, no acatan, se dejan llevar por sus deseos cualquiera que estos sean y, es altamente probable, que cometan delitos. El autor citado para este artículo sugiere que los cambios culturales recientes que se han producido en Estados Unidos, han contribuido al crecimiento de la incidencia de esta educación inepta de los hijos y, por ende, en un aumento de la sociopatía desde la preadolescencia.

A punto tal lleva esta afirmación que indica que “las personalidades antisociales responsables de la mayoría de los delitos en EE.UU., no son psicópatas. Son sociópatas”. Entonces, se podría concluir que las personalidades sociópatas son más numerosas y representan un mayor problema social, teniendo en cuenta el aumento de los índices de delincuencia y violencia, además de estar más presentes en la sociedad occidental y, dentro de ella, más dentro de la población urbana que en la rural.

La sociopatía es el subgénero más amplio del Trastorno de Personalidad Antisocial; en él se encuentran sujetos –generalmente hombres, pero el sexo femenino se encuentra en aumento– que no fueron correctamente socializados desde su infancia hasta su pubertad: “poseen características impulsivas o modelos de hábitos que pueden atribuirse a un aprendizaje desviado que interacciona, quizá, con tendencias genéticas también desviadas”, según Lykken.

Pero esto no debe llevar a confusión: el temperamento de un sociópata muchas veces es normal a pesar de la ineptitud paternal, mientras que otros pueden ser nerviosos, agresivos y/o buscadores constantes de estímulos. La mayoría de población reclusa satisface los criterios diagnósticos del Trastorno de Personalidad Antisocial que identifican a más de la mitad de hombres que consideramos “delincuentes comunes”, pero no todos se identifican con la psicopatía, ya que en este último trastorno no existe ningún tipo de probabilidad de que establezcan un vínculo afectivo con alguien de su entorno, ni siquiera el familiar. En los casos de TAP, se puede apreciar que parte de la población carcelaria posee algunos vínculos familiares y llegan a establecer lazos de “amistad” con otros reclusos.

En el caso de los sociópatas, se puede coincidir con Lykken que son el producto fallido de una educación funesta e indisciplinada, aunque no por ello se obtenga como consecuencia una persona con la que sea difícil entablar ningún tipo de vínculo.
Fuente: LYKKEN, David, “Las personalidades antisociales”, Herder, Barcelona, 1994
Autora: Dra. Susana P. García Roversi - Buenos Aires - Argentina
Enlace la artículo original:  http://criminologiaycriminalisticafb.blogspot.com.es/2015/03/sociopatia-trastorno-de-personalidad.html



El suicidio endosado

El suicidio está definido como toda muerte que resulta, mediata o inmediatamente, de un acto, positivo o negativo, realizado por la víctima misma.Es necesario matizar esta afirmación especificando que existe suicidio cuando la víctima, en el momento en el que realiza el acto que debe poner fin a su vida, sabe con toda certeza lo que tiene que resultar de él, siendo esta certeza mas o menos firme.(Durkheim, 1982)
En los casos de suicidio, la policía ha de tratar el caso de igual forma que un crimen. Es muy importante que el médico forense examine el cuerpo y el lugar de la muerte, antes del levantamiento del cadáver, ya que a veces puede confundirse un homicidio, un suicidio o una muerte accidental.
Hay también ocasiones en las que los suicidas se ayudan de otras personas para realizar el acto. Esto ha de ser estudiado hasta poder demostrar que esas personas no son homicidas. El siguiente artículo trata los distintos tipos de suicidio en los que están implicados, de forma voluntaria o no, otras personas.

INTRODUCCIÓN 

Pocos actos deberían tener un matiz más personal que el suicidio ya que, como indica el origen del término, se trata de tomar la decisión de acabar con la propia vida. Cierto es que la conducta puede estar condicionada por una constelación de circunstancias que, en mayor o menor medida, dirigen la voluntad hacia el punto sin retorno de la muerte.
(...)
El objetivo es diferenciar dos tipos de suicidio, atendiendo a quién va a ser el brazo ejecutor de la muerte provocada. Evidentemente no es una cuestión baladí, puesto que tras el fallecimiento, el muerto va al hoyo, pero el vivo queda en un bollo que puede resultar ciertamente complicado. Atendiendo a lo planteado en el párrafo anterior, se pueden diferenciar dos tipos de suicidio: el suicidio responsable y el suicidio endosado. Véanse a continuación sucintamente sus características.

SUICIDIO RESPONSABLE

En este tipo de actos, desde la concepción de la idea hasta su puesta en acción, depende en exclusiva de quien pasa a la otra vida.(...)
Este tipo de actos responsables constituyen la gran mayoría de los casos de suicidio y tentativas suicidas y fuera de atribuciones de culpas por parte del entorno más cercano, no cabe buscar responsabilidades ajenas al actor, salvo aquellos casos en los que la conducta letal se haya dado en el marco de una prestación de servicios sanitarios, en cuyo caso se abre un enorme abanico de posibilidades.
(...)

SUICIDIO ENDOSADO 

Endosar: Trasladar a alguien una carga, trabajo o cosa no apetecible. Es la segunda acepción del término que puede encontrarse en el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE, en los sucesivo). En el caso del suicidio endosado (SE, en lo sucesivo), a diferencia del suicidio responsable, otro u otros van a verse involucrados en la muerte o su tentativa. Aquí es donde el bollo al que se hacía referencia más atrás, puede presentarse con un relleno que quizás perturbe la vida de quien –en esencianada tiene que ver con los fines buscados por la víctima.
1.- Eutanasia.
No va a ser objeto de estudio en este trabajo. Únicamente se ha de señalar que diferentes trabajos, califican este tipo de muerte como un suicidio encargado a otros. Evidentemente este concepto sería aplicable a aquellos casos en los que, la persona que solicita la aplicación del procedimiento, está capacitada para llevar a cabo un acto tendente a acabar con su propia vida.
 2.- Suicidio asistido voluntario.
Tampoco es intención de los autores profundizar en esta variedad; generalmente se trata de actos premeditados y bien documentados, que no van a significar problemas para los ejecutantes, siempre que actúen dentro de la legalidad en cada territorio. No obstante, se harán algunos comentarios. La calificación de voluntario, hace referencia a la conciencia de participación de quien pone en marcha los actos necesarios para terminar con la vida de la persona que solicita la asistencia. Desde este punto de vista, se pueden distinguir dos modalidades: el suicidio asistido por un médico y el asistido por un lego en medicina.
(...)
3. Suicidio asistido involuntario. 
Atendiendo a su frecuencia, esta modalidad supone la mayor del total de los suicidios endosados. Tiene lugar cuando el suicida ya ha tomado la decisión de acabar con su vida, pero no encuentra fuerza u ocasión para llevar a cabo su intención deletérea y ha de contar con la involuntaria participación de otro u otros. El ejemplo por excelencia de esta variedad es el atropello, sea por vehículos a motor de trayecto obligado o por el resto de medios terrestres de transporte. El uso de un tren en cualquiera de su variedades elementales –interurbano, suburbano o tranvíasigue estando entre las preferencias de quienes quieren endosar su muerte a otros, sin pensar en las consecuencias de todo tipo que les puedan ocasionar. Un estudio realizado en Portugal, pone de manifiesto que la mayor parte de los casos de atropellos producidos por este mecanismo son suicidios. También se hace referencia a los costes económicos y psicológicos de este tipo de incidentes, que en ningún momento han sido previstos por el suicida.
(...)
De la otra modalidad de atropello provocado por el suicida, el que involucra a otros medios de transporte como turismos, furgonetas o camiones, pueden hacerse similares afirmaciones. Una diferencia sustancial es que, generalmente, el número de afectados por el incidente suele ser menor. Sin embargo, la investigación del origen del atropello, sí puede resultar mucho más compleja, especialmente cuando el hecho no sucede delante de testigos que puedan colaborar. Otra posibilidad de aclarar los hechos surge cuando el momento del impacto entre el vehículo y el peatón, es grabado por una de las cada vez más frecuentes cámaras de vigilancia.
4. Suicidio provocado. 
En esta variedad de suicidio endosado, el brazo ejecutor de la muerte va a desarrollar conductas voluntarias dirigidas contra el suicida, con la intención de neutralizar una acción agresiva. El prototipo de este tipo violencias es lo que los anglosajones denominan suicide by cop o suicidio a manos de la policía. En 1959 Marvin Wolfgang aportó a la criminología un concepto fundamental para entender el fenómeno que se va a exponer: homicidio precipitado por la víctima.
(...)
Para tratar de llegar a la verdad en este tipo de incidentes, se han propuesto unos criterios que deben darse en la víctima. Algunos de ellos son:
• presencia de una enfermedad mental o somática crónica
• abuso de alcohol y otras drogas
• incidente iniciado por el sujeto
• asegura la presencia de la policía
• la víctima fuerza la confrontación
• amenaza a ciudadanos
• inicia acciones agresivas
• no depone el arma con la que amenaza
Desde el punto de vista de la Clasificación Internacional de Enfermedades, se trataría de una variedad de muerte por intervención legal.
5. Suicidio maquinado.
El DRAE dice en la entrada maquinar: Urdir, tramar algo oculta y artificiosamente. Así, la persona que decide poner fin a su vida por este medio, ha de elaborar todo un complejo escenario para tratar de inculpar a otro de su muerte; en Román paladino: transformar un suicidio en aparente homicidio. Ha de advertirse que, en adelante, la prueba pericial no va a tener demasiada participación y la realidad de los hechos, viene a confundirse con la ficción o la imaginación. Sin embargo hay casos bien estudiados y aclarados.
(...)

Aviso: este artículo no está al completo en la entrada. Para acceder a el te dejo el link, donde también podrás encontrar la bibliografía del texto original:
http://www.uv.es/gicf/4A1_Verdu_GICF_14.pdf

FUENTE:
Verdú F.
Adam A.
Francès F.
Departamento de Medicina Legal y Forense.
Universitat de València. España.

Cuando los medios de comunicación son útiles para los delincuentes

                Cuántas veces hemos pensado, mientras vemos por la televisión noticias acerca de la búsqueda de algún delincuente, algo como: “¿y esta información no le viene bien al sospechoso para volverse aún más escurridizo?”. Y cuántas veces hemos dicho aquello de “Si continúan explicando cómo funciona ese sistema de seguridad, ¿no harán que los futuros delincuentes sepan mejor cómo eludirlo?”. Pues bien, la realidad es que esto ocurre.
                Ciertamente, la policía, los jueces y los medios de comunicación ven irremediablemente confrontados sus cometidos cuando, ante una investigación de los primeros, los segundos exigen el mayor secreto posible mientras que los terceros acogerán de buen grado toda información que puedan divulgar entre sus lectores y espectadores. De esto se deriva una realidad problemática cada vez que los cuerpos de seguridad han de abordar la búsqueda y captura de cualquier presunto criminal, ya que los delincuentes, mientras campan líberos y son objeto de búsqueda, siguen los medios de comunicación para mantenerse al corriente no sólo del estado de la operación contra ellos emprendida, sino también de las medidas que la policía suele adoptar y poner en práctica para concluirla con éxito. En muchos casos, esto les permite resguardarse de las autoridades durante más tiempo y con mayor eficacia.
                En la noticia que presentamos a continuación, cuyo contenido original puede consultar el lector a través del enlace referido al final de la misma, y que ha sido extraída del diario El País, esta realidad es puesta de manifiesto contando, además, con testimonios de personas directamente implicadas que dan una idea de la dimensión del problema
 ¿Dónde están los límites entre el derecho a la información y la eficacia policial? No dudes en opinar con un comentario en esta entrada.
*    *    *
Hay delitos menores, delitos mayores y delitos que generan alarma social, circunstancia esta última que multiplica hasta límites insospechados el trabajo policial. Es el ejemplo de los casos de “interés general”, cuando la pausa necesaria para una rigurosa investigación policial se contradice con las necesidades informativas de los medios y la presión de las autoridades para satisfacer esa demanda (y a veces sus intereses políticos). El policía se encuentra ante la obligación de informar al juez, ante el acoso periodístico que se ampara en una demanda ciudadana y ante la exigencia del cargo de dar respuestas en tiempo real. ¿Hay una política informativa diseñada para casos así? ¿Un protocolo de actuación? La respuesta es muy sencilla. No.

Sobrellevar una investigación policial y, al mismo tiempo, una estrategia informativa es una de las peores pesadillas del policía. El juez exige secreto; el periodista, información, y el político, progresos. Fuera de los despachos, en la calle, camina un delincuente, sigue actuando o simplemente está atento a la prensa para saber si le quedan huellas por borrar. Leen la prensa y ven la televisión.

“A mí, algunas investigaciones me las ha echado por tierra el delegado del Gobierno de turno que ha terminado ofreciendo detalles útiles para los delincuentes”. Esta severa acusación la profiere un experimentado policía con años a sus espaldas en la lucha antiterrorista y el narcotráfico. “Lo peor para cualquier policía es la presión de los mandos políticos. ¿Quién le niega a los jefes un dato?”. La respuesta es sencilla. Nadie.

El caso del pederasta de Ciudad Lineal en Madrid representa uno de estos ejemplos. Como antes lo fue el de la niña Asunta, en Galicia. Por cierto, el juez que lo instruye acaba de publicar una novela sobre una situación muy parecida. ¿Casualidad? Es su segundo libro: dos casos mediáticos, dos libros. Otra eventualidad que afecta a la investigación: cuando al juez le gustan las cámaras.

En el caso del pederasta de Ciudad Lineal, la policía se encuentra ante un delincuente atrevido y peligroso. Actúa al aire libre, bajo el anonimato de una gran ciudad. Sus víctimas son menores. El eslabón más débil de la cadena. Es el caso paradigmático que origina gran alarma, máxime si las autoridades lo declaran “enemigo público número uno”, condición innecesaria a efectos policiales. ¿Mejora esa declaración la investigación policial? La respuesta es igualmente sencilla. No.

Se divulgaron pormenores sobre búsqueda de imágenes en cámaras de seguridad de bancos y establecimientos, supuestos detalles de un retrato robot, especulaciones sobre el uso de diferentes vehículos. “A veces, los periodistas no se dan cuenta de que ciertas informaciones ofrecen datos útiles para los delincuentes. Les estamos enseñando a no cometer errores”, apunta un comisario. En una investigación compleja, donde el secreto tiene vías de agua, algunos se atreven a dar pistas falsas para que el delincuente cometa errores, piense que la policía va por un camino equivocado o reciba cierta información. En el caso del pederasta de Ciudad Lineal, la policía hizo especial hincapié en que las dosis de Orfidal que recibían algunas de las víctimas, a las que adormecía, podían ser letales: la intención de esta información era que el criminal lo tuviera en cuenta: “Teníamos miedo de que matara a su próxima víctima”, reconoce uno de los mandos del caso.

“No hay protocolos”, sostiene un antiguo jefe de prensa policial. “No tenemos una hoja de ruta. En estas situaciones, los políticos nos llevan ventaja: saben manejar mejor la relación con la prensa, las entrevistas off the record, las reuniones confidenciales con periodistas”. De todo eso hubo en el caso de Ciudad Lineal, que llegó a su colofón con una conferencia de prensa en directo, dirigida por el ministro del Interior, acompañado de altos cargos nacionales y locales. El enemigo público número uno había sido detenido.

La alarma social ha desaparecido. Las cámaras se van retirando. Ese enemigo público es ahora un presunto culpable. Para la policía y el juez prosigue la fase de instrucción. Para las autoridades políticas es un caso cerrado.

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Fuente: El País (elpais.com)
Enlace al contenido original: http://elpais.com/elpais/2014/10/20/eps/1413801619_215302.html

¿Qué había en la mente del pederasta de Ciudad Lineal?

                Sin duda, uno de los casos que más ha agitado a los lectores de los periódicos y a los espectadores de las noticas de nuestro país en los últimos años ha sido el de Antonio Ortiz, conocido como “el pederasta de Ciudad Lineal”, quien sólo durante el pasado año 2014 abusó de cinco niñas en aquel barrio de la ciudad de Madrid, y que ya en los años noventa había cumplido condena por un delito semejante.
                El motivo de traer a colación este caso en nuestro blog sobre Psicología Forense es lo particularmente interesantes que resultan los resultados arrojados por los informes psiquiátricos que le fueron tomados al delincuente tras su detención seis meses antes de la publicación de esta entrada. ¿En qué sentido se muestran singulares? Muchas personas podrían esperar que el sujeto se mostrase hostil, o incluso arrepentido. Pero existe un matiz que destaca sobre todos los demás: su falta de culpabilidad. En efecto, los informes destacan este rasgo, teniendo en cuenta una capacidad aparentemente intacta, por parte del sujeto, para discernir las prácticas éticamente aceptables de los actos dañinos hacia los demás. No obstante, no dejan de resultar claves otros atributos como su elevado autoconcepto y su bajo sentido de la responsabilidad.
                Estos resultados los hemos extraído de la noticia publicada por el diario El País el 16 de diciembre de 2014, y en el que pone de manifiesto los mismos. Aunque adjuntamos aquí el texto de dicha publicación, al final de la misma el lector puede encontrar el enlace al contenido original de la misma en la propia web del mencionado rotativo español.

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El supuesto pederasta de Ciudad Lineal, Antonio Ortiz, detenido el pasado mes de septiembre, no sufre ningún trastorno psiquiátrico que le impida saber si comete conductas delictivas o no. Lo que sí padece es un trastorno de la personalidad con rasgos disociales y narcisistas, que le conducen a no sentir culpa por lo que hace, según un informe psiquiátrico encargado por el magistrado del caso, que lleva el titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Madrid, Arturo Zamarriego.
El informe, que ayer fue entregado a las partes personadas en el caso, destaca que el trastorno de la personalidad le hace tener una baja empatía y tendencia a la manipulación superficial afectiva, además de incapacidad de sentir culpa.
El documento también añade que Ortiz tiene una baja tolerancia a la frustración e incapacidad de sentir culpa y aprender de la experiencia. El supuesto pederasta se caracteriza por “un sentido elevado de sí mismo y dificultad de asumir responsabilidades,situándose en posición de víctima con tendencia a externalizar el origen de sus conflictos”.
Este informe descarta, en principio, que se le pueda aplicar alguna atenuante o eximente por problemas mentales. Los forenses han determinado que el supuesto autor de las agresiones sexuales a menores sabe lo que es real y lo que no lo es.
El juez instructor ha decidido mantener la prisión provisional tras toda la prueba practicada hasta el momento en la instrucción. En ella se encuentran los resultados de las ruedas de reconocimiento, las pruebas de ADN y las huellas halladas en uno de los pisos del supuesto pederasta, en el distrito de Ciudad Lineal.
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Fuente: El País (elpais.com)

"¿Eres un psicópata? Tu estado de Facebook te delata"


Facebook es una red social que cuenta con millones de usuarios en todo el mundo, en dicha red informamos de multitud de cosas, incluidas aquellas que revelan rasgos de nuestra personalidad, además de indicar pensamientos, actividades, sentimientos y hasta nuestra propia localización.

A través de un estudio realizado en la Universidad de Lund Sverker SikstrÖm, que ha recibido el nombre de "El lado oscuro de Facebook", nos comunica que "la personalidad de un usuario e incluso sus rasgos psicopáticos son fácilmente identificables a través de sus estados en esta red social".

El método que emplearon fue pedirle a 304 usuarios de EEUU que rellenaran un cuestionarios de personalidad, y después los científicos suecos focalizaron su atención en peculiaridades "como el neuroticismo, la extroversión y la llamada "tríada oscura": el narcisismo, el maquivelismo y la psicopatías".

Después de esto, contemplaron las actualizaciones que tenían los participantes en su perfiles y examinaron a través de "algoritmo de palabras", la correlación existente entre "los textos escritos y rasgos de su personalidad".

Advirtieron que "los usuarios cuyos rasgos fueron identificados como psicópatas o narcisistas llevaron a cabo unas actualizaciones de su estado más extrañas y negativas, a menudo refiriéndose a la pornografía, la carnicería, las prostitutas o la decapitación", sin embargo, los los expertos de la investigación  concluyeron que "el análisis de un estado en las redes sociales no se puede diagnosticar a una persona" y clausuraron diciendo que "Facebook ha revolucionado la forma en la que las persons interactúan y esto ofrece una oportunidad única para la investigación psicológica".

Fuente: ABC

Enlace a la noticia:

http://www.abc.es/tecnologia/redes/20131210/abci-facebook-parte-oscura-psicopata-201312091337.html

11/12/2013