El suicidio está definido como toda muerte
que resulta, mediata o inmediatamente, de un acto, positivo o negativo,
realizado por la víctima misma.Es necesario matizar esta afirmación especificando que existe suicidio cuando la
víctima, en el momento en el que realiza el acto que debe poner fin a su
vida, sabe con toda certeza lo que tiene que resultar de él, siendo esta
certeza mas o menos firme.(Durkheim, 1982)
En los casos de suicidio, la policía ha de tratar el caso de igual forma que un crimen. Es muy importante que el médico forense examine el cuerpo y el lugar de la muerte, antes del levantamiento del cadáver, ya que a veces puede confundirse un homicidio, un suicidio o una muerte accidental.
Hay también ocasiones en las que los suicidas se ayudan de otras personas para realizar el acto. Esto ha de ser estudiado hasta poder demostrar que esas personas no son homicidas. El siguiente artículo trata los distintos tipos de suicidio en los que están implicados, de forma voluntaria o no, otras personas.
INTRODUCCIÓN
Pocos actos deberían tener un matiz más personal que el suicidio ya que, como indica el origen
del término, se trata de tomar la decisión de acabar con la propia vida. Cierto es que la conducta puede
estar condicionada por una constelación de circunstancias que, en mayor o menor medida, dirigen la
voluntad hacia el punto sin retorno de la muerte.
(...)
El objetivo es diferenciar dos tipos de suicidio, atendiendo a quién va a ser el brazo ejecutor de
la muerte provocada. Evidentemente no es una cuestión baladí, puesto que tras el fallecimiento, el muerto
va al hoyo, pero el vivo queda en un bollo que puede resultar ciertamente complicado.
Atendiendo a lo planteado en el párrafo anterior, se pueden diferenciar dos tipos de suicidio: el
suicidio responsable y el suicidio endosado. Véanse a continuación sucintamente sus características.
SUICIDIO RESPONSABLE
En este tipo de actos, desde la concepción de la idea hasta su puesta en acción, depende en
exclusiva de quien pasa a la otra vida.(...)
Este tipo de actos responsables constituyen la gran mayoría de los casos de suicidio y tentativas
suicidas y fuera de atribuciones de culpas por parte del entorno más cercano, no cabe buscar
responsabilidades ajenas al actor, salvo aquellos casos en los que la conducta letal se haya dado en el
marco de una prestación de servicios sanitarios, en cuyo caso se abre un enorme abanico de posibilidades.
(...)
SUICIDIO ENDOSADO
Endosar: Trasladar a alguien una carga, trabajo o cosa no apetecible. Es la segunda
acepción del término que puede encontrarse en el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE, en
los sucesivo). En el caso del suicidio endosado (SE, en lo sucesivo), a diferencia del suicidio responsable,
otro u otros van a verse involucrados en la muerte o su tentativa. Aquí es donde el bollo al que se hacía
referencia más atrás, puede presentarse con un relleno que quizás perturbe la vida de quien –en esencianada
tiene que ver con los fines buscados por la víctima.
1.- Eutanasia.
No va a ser objeto de estudio en este trabajo. Únicamente se ha de señalar que diferentes
trabajos, califican este tipo de muerte como un suicidio encargado a otros. Evidentemente este
concepto sería aplicable a aquellos casos en los que, la persona que solicita la aplicación del
procedimiento, está capacitada para llevar a cabo un acto tendente a acabar con su propia vida.
2.- Suicidio asistido voluntario.
Tampoco es intención de los autores profundizar en esta variedad; generalmente se trata de actos
premeditados y bien documentados, que no van a significar problemas para los ejecutantes, siempre que
actúen dentro de la legalidad en cada territorio. No obstante, se harán algunos comentarios.
La calificación de voluntario, hace referencia a la conciencia de participación de quien pone en
marcha los actos necesarios para terminar con la vida de la persona que solicita la asistencia. Desde este
punto de vista, se pueden distinguir dos modalidades: el suicidio asistido por un médico y el asistido por
un lego en medicina.
(...)
3. Suicidio asistido involuntario.
Atendiendo a su frecuencia, esta modalidad supone la mayor del total de los suicidios endosados.
Tiene lugar cuando el suicida ya ha tomado la decisión de acabar con su vida, pero no encuentra fuerza u
ocasión para llevar a cabo su intención deletérea y ha de contar con la involuntaria participación de otro u
otros.
El ejemplo por excelencia de esta variedad es el atropello, sea por vehículos a motor de trayecto
obligado o por el resto de medios terrestres de transporte.
El uso de un tren en cualquiera de su variedades elementales –interurbano, suburbano o tranvíasigue
estando entre las preferencias de quienes quieren endosar su muerte a otros, sin pensar en las
consecuencias de todo tipo que les puedan ocasionar.
Un estudio realizado en Portugal, pone de manifiesto que la mayor parte de los casos de
atropellos producidos por este mecanismo son suicidios. También se hace referencia a los costes
económicos y psicológicos de este tipo de incidentes, que en ningún momento han sido previstos por el
suicida.
(...)
De la otra modalidad de atropello provocado por el suicida, el que involucra a otros medios de transporte como turismos, furgonetas o camiones, pueden hacerse similares afirmaciones. Una diferencia
sustancial es que, generalmente, el número de afectados por el incidente suele ser menor. Sin embargo, la
investigación del origen del atropello, sí puede resultar mucho más compleja, especialmente cuando el
hecho no sucede delante de testigos que puedan colaborar.
Otra posibilidad de aclarar los hechos surge cuando el momento del impacto entre el vehículo y
el peatón, es grabado por una de las cada vez más frecuentes cámaras de vigilancia.
4. Suicidio provocado.
En esta variedad de suicidio endosado, el brazo ejecutor de la muerte va a desarrollar conductas
voluntarias dirigidas contra el suicida, con la intención de neutralizar una acción agresiva. El prototipo de
este tipo violencias es lo que los anglosajones denominan suicide by cop o suicidio a manos de la policía.
En 1959 Marvin Wolfgang aportó a la criminología un concepto fundamental para entender el
fenómeno que se va a exponer: homicidio precipitado por la víctima.
(...)
Para tratar de llegar a la verdad en este tipo de incidentes, se han propuesto unos criterios que
deben darse en la víctima. Algunos de ellos son:
• presencia de una enfermedad mental o somática crónica
• abuso de alcohol y otras drogas
• incidente iniciado por el sujeto
• asegura la presencia de la policía
• la víctima fuerza la confrontación
• amenaza a ciudadanos
• inicia acciones agresivas
• no depone el arma con la que amenaza
Desde el punto de vista de la Clasificación Internacional de Enfermedades, se trataría de una
variedad de muerte por intervención legal.
5. Suicidio maquinado.
El DRAE dice en la entrada maquinar: Urdir, tramar algo oculta y artificiosamente. Así, la
persona que decide poner fin a su vida por este medio, ha de elaborar todo un complejo escenario para
tratar de inculpar a otro de su muerte; en Román paladino: transformar un suicidio en aparente homicidio.
Ha de advertirse que, en adelante, la prueba pericial no va a tener demasiada participación y la
realidad de los hechos, viene a confundirse con la ficción o la imaginación. Sin embargo hay casos bien
estudiados y aclarados.
(...)
Aviso: este artículo no está al completo en la entrada. Para acceder a el te dejo el link, donde también podrás encontrar la bibliografía del texto original:
http://www.uv.es/gicf/4A1_Verdu_GICF_14.pdf
FUENTE:
Verdú F.
Adam A.
Francès F.
Departamento de Medicina Legal y Forense.
Universitat de València.
España.