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lunes, 20 de abril de 2015

"Japón revela que realizó experimentos atroces con prisioneros"


Os dejo un artículo, que es de gran relevancia y cuyo desconocimiento es superior en comparación a otras atrocidades cometidas durante una guerra.

Todo el mundo ha oído hablar de Hitler y del exterminio, sin embargo, en Japón también se han llevado a cabo delitos que no se conocen tan bien,  ya que no salen con mucha frecuencia, por eso me he animado con esta noticia.

En este post se trata de las barbaridades que sufrieron multitud de prisioneros por parte de japoneses, algunos de ellos son: "Les inyectaron agua de mar en las venas y les extirparon los pulmones, a otros les arrancaron una parte del cerebro con el objeto de determinar si la epilepsia era controlable, mientras aún vivían. En otras ocasiones, pedazos de hígado fueron deliberadamente arrancados para observar hasta cuándo podían sobrevivir."

En el texto se nos indica que han estado durante "70 años en absoluto silencio y que en una reciente exposición ha iluminado el oscuro periodo, donde se incluyen las explicaciones de las atroces acciones llevadas a cabo por el personal médico".

Si se quiere ampliar la noticia pulsar AQUÍ.

Además de la noticia, os dejo un vídeo para ampliar el conocimiento acerca de la crueldad de los japoneses durante la II Guerra Mundial:


Noticia:

Fuente: El mundo

http://www.elmundo.es/la-aventura-de-la-historia/2015/04/08/5525548322601d126a8b457d.html

09/04/2015

Vídeo:

https://www.youtube.com/watch?v=wPKxUWr9pdY


domingo, 12 de abril de 2015

Psicología Penitenciaria III:¿Hace falta una reforma del sistema penitenciario español?

La periodista del periódico ABC, Eva Pastrana escribía el pasado año un artículo titulado La mejor política penitenciaria: ¿Pensión completa a 16 euros o un jacuzzi gratis?, que me hizo reflexionar al respecto.

Según un estudio realizado por la Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (ACAIP) sobre los centros penitenciarios revela que:
1) La tasa de reincidencia penitenciaria en España es de 55%.
2) La tasa de hacinamiento medio en sus centro s es del 173%
3) Existe un 25% de reclusos con necesidades asistenciales.
En este sentido los datos reflejan que el sistema penitenciario español no es un modelo a seguir si entendemos que uno de los objetivos del ingreso en prisión, como comentábamos en entradas anteriores, es la "reeducación y la reinserción social de los reclusos".

Comparando los resultados de otros sistemas penitenciarios europeos, vemos primero el caso de Noruega. Según un artículo escrito por Chritina Sterbenz titulado Why Norway's Prison System Is So Successful (¿Por qué el sistema penitenciario de Noruega tiene tanto éxito?), la tasa de reincidencia criminal de este país es del 20%. Por otro lado, el periodista del periódico el Confidencial, Rubén Díaz Caviedes, en su artículo Noruega ‘mima’ a sus criminales: jaulas de oro para los asesinos más violentos afirma que es una de las "más humanas del mundo", ya que sus presos "cuentan con aseos individuales, televisión de plasma en cada celda, cocinas compartidas, un estudio artístico, clases de cocina, música y pintura y hasta una pared de roca artificial para practicar la escalada".


Dormitorio de un recluso en la prisión de Halden.
Fuente: www.businessinsider.com. 
El objetivo que se persigue con este sistema es "crear una sensación de familia", según palabras de su arquitecto Per Hojgaard Nielsen, además de prepararlos para la vida en el exterior con los programas de formación profesional: trabajo de la madera, talleres de montaje, e incluso un estudio de grabación. Ellos consideran que "la eliminación de la libertad de las personas es suficiente castigo". Prueba de ello es que el plazo máximo de encarcelación es de 21 años. Otro dato de interés es el caso de los guardias de esta prisión, que  pueden ser hombres o mujeres, y que no utilizan armas en las instituciones para no intimidar innecesariamente a los reclusos, e incluso participan en actividades conjuntas con ellos.

Por otra parte, países como Holanda y Alemania optan por programas en los que se cobra a los presos "por determinados conceptos, como el hospedaje y la comida". La idea principal de este sistema es que "el preso entienda que forma parte de la sociedad, y si comete un delito, tiene la obligación de contribuir". Concretamente, en Alemania la base del sistema penitenciario es el trabajo, es decir, los reclusos realizan tareas específicas y perciben un salario diario "de unos 11 euros" con el que cubren sus gastos por estos servicios.

La filosofía de estos sistemas penitenciarios podría resumirse en «Si les tratas como hombres, se comportarán como hombres».


En mi opinión, hace falta una profunda reforma del sistema penitenciario a fin optimizar al máximo, tanto los recursos que se invierten, como los resultados que se obtienen en cuanto a la rehabilitación de los internos.

jueves, 9 de abril de 2015

Psicología penitenciaria I: ¿El objetivo de las cárceles es castigar o rehabilitar?

Desde hace ya unas semanas, vengo pensando en este tema por lo que mis entradas esta semana girarán en torno a ello. Espero que os gusten, así que vamos a por ello.

 Si bien es muy importante el trabajo de investigación, busca y captura de los delincuentes y criminales, es más necesario saber qué va a pasar después de que salgan. Considero que la finalidad del actual sistema penitenciario español, lejos de buscar la "reeducación y la reinserción social de los reclusos", como reza en la Constitución y en la Ley Orgánica General Penitenciaria 1/1979, se basa fundamentalmente en mantener el orden y disciplinas de los mismos dentro de la cárcel.

Investigado sobre el tema, encontré un estudio realizado el año pasado por E.M Calvo sobre el Impacto del encierro carcelario en los cuerpos y emociones de las mujeres presas en el que se plantea esta problemática. El estudio se hizo en la prisión de Nanclares de Oca (Álava, Comunidad Autónoma de Euskadi) y se basa en entrevistas a 49 mujeres presas, las cuales relatan principalmente abusos por falta de intimidad, la poca asistencia sanitaria y psicológica.

Se describe entonces al sistema penitenciario como

"(...) un sistema social alternativo, donde están muy acentuadas las relaciones de poder y las dinámicas de género. El asfixiante ambiente de la prisión, tanto en su vertiente arquitectónica como en su configuración social, es fuente primordial de padecimientos psicológicos y emocionales de las mujeres presas. La pena privativa de libertad, a pesar de que en sus fundamentos legales tiene como principal objetivo la resocialización de las personas presas, en la práctica está principalmente orientada a la guarda y custodia, tanto en lo que respecta a la organización general de la vida en prisión, como en la arquitectura de los centros penitenciarios y las políticas penitenciarias. El propio personal sanitario reconoce esta priorización de lo regimental sobre lo asistencial entre las carencias estructurales de los centros penitenciarios españoles (CAPRI, 2003). La vida en prisión se convierte en un sistema social alternativo con su propia cultura, sus normas y hábitos, y sus propias dinámicas de relación, tanto entre las personas presas y el funcionariado, como entre las personas presas constituyendo una «institución total»" (Goffman, 1998).
Dentro de este entorno agresivo y disfuncional, las presas han confesado haber padecido ataques de ansiedad, depresión y, en algunos casos, intentos de suicidio. Esto es “tratado” por el personal sanitario con la prescripción excesiva de fármacos, que la mayoría de las presas deciden no tomar ya que reconocen que:
 “Aquí todo lo solucionan con pastillas. Los médicos. Bah, si estás nerviosa, una pastilla. Pero que no, yo lo que necesito es hablar, no necesito pastillas. ¿Prepotente? No soy prepotente. A mí me gusta que me escuchen.”
Esta realidad dificulta que se cumplan los objetivos fundamentales de la institución penitenciaria. Además de la poca colaboración que los/las internas dan a seguir el tratamiento para modificar su conducta, la masificación, la falta de medios, tiempo y preparación del personal psicológico, entre otros, imposibilitan que se dedique el tiempo suficiente a tareas terapéuticas y un excesivo gasto en fármacos desequilibran la balanza hacia una “opción rápida” que al final no sirve para nada. 

Tal como dicen Esther García Usieto e Iñaki Markez Alonso en su Guía. Atención y tratamientos en prisión por el uso de drogas es necesario (2012), entre otras cosas, que las políticas penitenciarias se adapten a las necesidades y demandas de las internas, ya que es bastante notable que éstas son tratadas más como un objeto que como sujeto.

Aquí os dejo el estudio completo realizado en la prisión de Nanclares de Oca.

Os invito a que saquéis vuestras propias conclusiones.