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domingo, 5 de abril de 2015

Victimología

La criminología es una ciencia que por métodos empíricos estudia el comportamiento delictivo y las formas de reacción social. Partiendo de que el delito constituye un problema social y comunitario, analiza los factores que pueden influir o conducir a su realización y, sobre todo en los últimos tiempos, dedica una especial atención a los estudios victimológicos y a las formas de control social que se establecen para prevenir o tratar el delito.

Para empezar la victimología define a las víctimas como aquellas personas que han sufrido un daño bien por accidente, por catástrofe natural o por agresión humana; además, se suele considerar también víctima a los familiares de las personas que han sufrido este daño, al menos a los más cercanos, pues aunque sea de modo indirecto ellos también pueden sufrir un perjuicio o menoscabo. En ocasiones, las víctimas son indeterminadas o tienen carácter colectivo, incluso cabe decir que todos somos víctimas como por ejemplo en los delitos contra el medio ambiente, y se habla también de delitos sin víctima cuando el hecho sólo afecta, al menos más directamente, al propio infractor como en el caso del consumo de drogas.  

La criminología ha estudiado además, y especialmente, lo que se denomina la victimización primaria y secundaria. La experiencia que sufre directa o indirectamente la víctima cuando es objeto de un delito es lo que se denomina victimización primaria y para valorarla se tiene en cuenta el daño físico o psíquico experimentado pero también las secuelas que pueden generarse en el futuro. La victimización secundaria, por su parte, hace referencia a un momento posterior, cuando la víctima, en ejercicio de sus derechos, acude ante los tribunales de justicia lo que supone volver a revivir los hechos acaecidos situación que en algunos casos (delitos contra la libertad sexual sobre todo y especialmente en el caso de menores) puede tener consecuencias tan graves como la victimización primaria. 

Es verdad que en algunos supuestos con el procedimiento penal comienza un largo calvario para las víctimas que puede dar lugar a la frustración de sus expectativas, pueden derivarse nuevos daños psicológicos y, en el mejor de los casos, le va a suponer sin duda una pérdida de dinero y de tiempo. Quizás por ello en los casos más leves la víctima tiene una gran tendencia a no presentar denuncia. Pero a mi juicio en muchas ocasiones todo ello se produce sencillamente por falta de información y esta falta de información, este desconocimiento, suele ser el gran problema de las víctimas; a veces, simplemente con saber qué se puede hacer (dónde y cómo denunciar), cómo se va a investigar el hecho delictivo o qué le va a ocurrir al autor del delito cuando sea detenido resulta suficiente para tranquilizar a las víctimas; sin duda alguna, una buena información es para las víctimas un principio de satisfacción.

Todo lo recién expuesto proviene de un artículo titulado "Criminología", el cual es más extenso y detallado. Yo sólo he intentado destacar más esta parte puesto que era la que me interesaba.
El link al artículo completo es el siguiente: (recomiendo que lo leáis entero)
http://hosting01.uc3m.es/Erevistas/index.php/EUNOM/article/viewFile/2244/1180

Autor:
Carmen Lamarca Pérez
Universidad Carlos III de Madrid

Buscando sobre este tema también encontré un blog que trata los factores victimógenos. Aunque no sé la validez que tiene, es interesante y me parece adecuado dejar el link, por si lo queréis visitar.
http://monicienciasforenses.blogspot.com.es/2013/03/factores-victimogenos.html

viernes, 20 de marzo de 2015

Entremos en la mente de los asesinos...



¿Alguna vez habéis visto series o leído libros en los que para la resolución de un caso fuese necesario llevar a cabo un perfil del criminal? Yo sí, os recomiendo Mentes Criminales ya que estoy ;)

Bueno, pues este es uno de los puntos que están a cargo de la Psicología Criminal. Según Garrido dijo, se puede definir esta perfilación criminal como: “Una estimación acerca de las características biográficas y del estilo de vida del responsable en una serie de crímenes graves y que aún no se ha identificado.”
Para llevar a cabo un perfil psicológico hay que centrarse en varios supuestos dentro del mismo crimen. Hay que buscar la evidencia psicológica en la cual nos fijamos en los aspectos que nos pueden aportar información psicológica sobre el criminal dentro de la escena del crimen.
Antes de centrarnos en los supuestos que nos ayudan a hacer un perfil criminal hablaremos de los dos tipos de perfiles que se pueden hacer:
1.    De agresores conocidos o inductivo – estudio de casos que ya han sucedido para extraer conductas de estos agresores. Ressler lo llevó a cabo en su proyecto de Investigación de la Personalidad Criminal (PIPC) realizando entrevistas a distintos criminales por varias cárceles de EEUU. 
2.   El de agresores desconocidos o método deductivo – se basa en el análisis de:
a.       La escena del crimen: es el lugar que el mismo asesino ha elegido para matar a la víctima, es donde más transferencia hay entre el agresor y su víctima de forma que es de donde más información psicológica podremos extraer. Hay que tener en cuenta la posible manipulación de la misma a lo cual se le conoce como conciencia forense o acto de precaución a la hora de investigar sobre la escena.
b.      Perfil geográfico: versa sobre la zona de confort del asesino. Es su territorio, nos indica cómo se desplaza por su zona, dónde podemos buscarlo y dónde puede actuar. Al igual que un depredador, nuestro asesino matará en la zona donde se sienta cómodo. A este caso hay excepciones como los asesinos desorganizados (que se guían por impulsos pero que matará cerca de la zona de desarrollo de su vida debido a que no se desplazará a grandes distancias para buscar a las víctimas) o el viajero (porque prefiere viajar lejos de su zona de residencia para matar)
Es interesante tener en cuenta el estudio del círculo de Canter, que llevó a cabo un estudio sobre violadores y vio que entre el 50 y el 70 % de los mismos vivían en un área que podía ser delimitada por un círculo uniendo los lugares más alejados donde habían atacado.
c.       Modus operandi y firma: el primero es el método que usa el asesino para llevar a cabo su crimen, las técnicas y decisiones que ha tenido que tomar para matar. Podemos deducir de esto características psicológicas del asesino (planificador, inteligente, la profesión que desempeña…). Cambia a lo largo de los crímenes con el aprendizaje de habilidades por parte del agresor. Tiene tres metas funcionales: proteger la identidad del delincuente, llevar a cabo con éxito la agresión y facilitar la huida.
La firma sin embargo, es el motivo del crimen. Nos da información más profunda del asesino. No cambia.
d.      Victimología: la víctima es muy importante en el perfil debido a que ha sido elegida por el asesino. Si ésta ha fallecido habrá que hacer una autopsia psicológica, de donde podemos sacar información de la misma como sus temores, trabajo, amistades, hábitos…
Según las autopsias se puede clasificar a las víctimas en víctimas de alto riesgo y de bajo riesgo. Esta clasificación fue hecha por Ressler.
La investigación de la víctima también nos puede dar una huella psicológica del criminal debido a que entre ambos hay una relación, ya que el asesino usa a la víctima para contar una historia, en esa relación es donde se refleja la personalidad del asesino.

En la realización de estos últimos perfiles también necesitamos del perfil inductivo o de agresores conocidos.
¿Por qué no os veis después de estas entradas que estamos haciendo un capitulito de Mentes Criminales e intentáis hacer un perfil? Seguro que ya sois unos expertos…