Mostrando entradas con la etiqueta Miedo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Miedo. Mostrar todas las entradas

martes, 31 de marzo de 2015

Violencia familiar y el maltrato infantil.

Sigamos hablando de violencia, en este caso familiar. Un tema que en ocasiones da escalofríos, sobre todo cuando las víctimas son niños, ¿verdad?

En este artículo se hable de la violencia en menores dentro de una familia, algo que parece muy traumático a primera vista; y no hace falta decir que también existe la violencia de género (en mujeres) bastante llamativo también, e incluso el maltrato de la mujer al hombre, quizás menos común y por eso lo consideramos de poco impacto.

Hoy día, existen diversas organizaciones de apoyo a estos menores y de protección. También se realizan estudios sobre el tema, pero estos son difíciles de extrapolar, ya que es un tema que una propia familia no reconocería, o nunca serían del todo verdaderas.

Además, como veréis durante la lectura del artículo, hay varios tipos de maltrato infantil. Los ejemplos que se muestran son: maltrato físico, maltrato psicológico o emocional, abuso sexual y abandono o negligencia.

Otros temas de lo que se tratan, es la violencia familiar (no solo centrada en menores) y el miedo de denuncia.


Os dejo el link del artículo.

Violencia familiar y el maltrato infantil
Gran parte de las agresiones hacia los niños permanece oculta por muchas razones, una de ellas es el miedo, más si quienes la ejercen son mamá o papá. ¡Alcen la voz y denuncien!

.  AGENCIAS

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el maltrato o la vejación de menores abarca todas las formas de malos tratos físicos y emocionales, abuso sexual, descuido, negligencia o explotación comercial o de otro tipo, que originen un daño real o potencial para la salud del niño, su supervivencia, desarrollo o dignidad en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder.
En ese sentido, aun cuando el maltrato físico hacia niñas y niños fue el primer tipo de maltrato en ser identificado y, por consiguiente, en ser estudiado principalmente por los médicos pediatras, en la actualidad la mayor parte de los especialistas reconocen cuatro tipos de maltrato infantil: a) maltrato físico; b) maltrato psicológico o emocional; c) abuso sexual y d) negligencia.

Maltrato físico
Rosa María Álvarez de Lara, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, cita que el castigo corporal a los niños es una práctica culturalmente aceptada en la mayoría de los países, ello se debe a que siempre se ha legitimado socialmente el castigo físico en la crianza infantil.
Esta forma de castigo es la única forma de violencia interpersonal consentida por la ley bajo la suposición de que el castigo corporal está sustentado, según prácticas culturales ancestrales, en el ejercicio del derecho de corrección o de educación. Como un resabio de estas prácticas, en nuestro país todavía algunos códigos penales estatales, hasta fechas muy recientes, consideraron que las conductas de este tipo no eran punibles cuando en ejercicio del derecho de corrección se infringieran a la víctima lesiones que tardaran en sanar menos de 15 días.

Maltrato psicológico o emocional
James Barbarino y sus colaboradores, en el artículo titulado “The psychologically battered child”, publicado en la Jossey Bass Social and Behavioral Science Series, consideran que el maltrato psicológico no requiere la presencia de daños físicos, con solo presenciar la violencia en la familia o experimentar abandono, rechazo o explotación, se considera que el niño ha estado expuesto a comportamientos que constituyen abuso o maltrato psicológico. La mayoría de los expertos coinciden en que el maltrato psicológico debe involucrar un patrón de comportamiento destructivo por parte de un adulto y no ser meramente un incidente aislado.
De acuerdo con especialistas, existen cinco categorías de comportamiento que constituyen maltrato psicológico: el rechazo, el aislamiento, asustar o aterrorizar a la víctima, ignorarla y corromperla; en casos extremos pueden las víctimas sufrir más de dos de estas categorías. Este tipo de abuso puede resultar muy difícil de reconocer, aun para los especialistas, y a menudo puede llegar a confundirse con perturbaciones emocionales o psicológicas que tienen otro origen y que de no ser tratadas adecuadamente pueden originar serios trastornos a las víctimas.

Abuso sexual
Según el Informe Experto de la ONU de 2006, cada vez se reconoce más la existencia de la violencia sexual en el hogar, y de acuerdo con varios estudios realizados en 21 países, entre el 7 y el 36 por ciento de las mujeres y entre el 3 y el 29 por ciento de los hombres dijo haber sido víctima de agresiones sexuales durante su infancia. Según la mayoría de estos estudios, la tasa de abusos sufridos por las niñas es de 1.5 a 3 veces la de los varones. La mayoría de los abusos suceden dentro del círculo familiar.
De modo similar, un estudio de varios países realizado por la OMS, en el que se recogieron datos tanto de países desarrollados como de países en vías de desarrollo, mostró que entre el 1 y el 21 por ciento de las mujeres manifestaba haber sufrido abusos sexuales antes de los 15 años, en la mayoría de los casos por parte de varones miembros de la familia que no eran ni su padre ni su padrastro.
En este rubro también se puede integrar la práctica muy generalizada de los matrimonios forzados. En el mencionado informe de la ONU se calcula que 82 millones de jóvenes mujeres contraen matrimonio antes de cumplir 18 años y un número considerable contrae matrimonio a edades mucho más tempranas, a menudo de manera forzada y corren riesgo de sufrir violencia.

Abandono o negligencia
La OMS la define como aquella situación donde las necesidades físicas (alimentación, vestido, higiene, protección y vigilancia en las situaciones potencialmente peligrosas, educación o cuidados médicos) y cognitivas básicas del menor no son atendidas temporal o permanentemente por ningún miembro del grupo de los que están obligados a prestarle cuidado. La negligencia puede ser: A) Física, cuando no proporcionan los cuidados necesarios al infante o no se le supervisa adecuadamente, lo que puede llevar a ocasionarle daños. B) Médica, la falta de atención de salud tanto para la prevención de enfermedades como para atendérselas. C) Educativa, la falta de atención para que el niño o la niña asista regularmente a la escuela y la falta de vigilancia para que este no realice conductas que le lleven a un daño, por ejemplo, permitiendo que el niño use alcohol o drogas.

Violencia familiar
Rosa María Álvarez de Lara enfáticamente considera que la familia, que debería ser el lugar donde todos sus miembros estuvieran más protegidos, en ocasiones resulta ser el espacio que presenta más riesgos para la seguridad de los más vulnerables, especialmente de los menores de edad.
Cuando la familia falla en otorgar a sus miembros la protección adecuada y cuando la seguridad de niñas y niños está en juego, entonces la intervención de las instituciones de protección y bienestar de la niñez deberían participar necesariamente. Gran parte de la violencia ejercida contra los niños permanece oculta por muchas razones. Una de ellas es el miedo: muchos niños tienen miedo de denunciar los episodios de violencia que sufren y más aún si quienes la ejercen son el padre o la madre. En numerosos casos, el padre o la madre -que deberían proteger a sus hijos- permanecen en silencio cuando la violencia la ejerce su cónyuge u otro miembro de la familia, un miembro relevante del grupo o de la sociedad. 

El miedo
El miedo está estrechamente relacionado al estigma que generalmente va unido a las denuncias de violencia, sobre todo en los lugares en que el “honor” de la familia se sitúa por encima de la seguridad y el bienestar de los niños. En particular, la violación y otras formas de violencia sexual pueden acarrear el recrudecimiento del silencio, más violencia o la muerte.
El movimiento de las mujeres fue el primer denunciante de la violencia familiar y de género, empeñada en visibilizar la magnitud y la crueldad del abuso silenciado por el simple hecho de que ocurre en el ámbito “privado”, pero que en realidad esconde la discriminación hacia las mujeres y el maltrato de los niños sometidos en un mundo patriarcal al abuso de los hombres y los adultos.

Convención de los Derechos del Niño
En este contexto, los médicos fueron los que lograron que este problema, que todavía afecta profundamente la vida de millones de niñas y niños en el mundo entero y que limita seriamente las posibilidades de desarrollo humano de buena parte de la humanidad, se reconociera como un asunto prioritario en la agenda de los Estados y en las políticas públicas gubernamentales.
Se incluyó el tema del maltrato infantil en la Convención de los Derechos del Niño, en el Artículo 19, que establece que la obligación de los Estados parte de proteger al niño o niña contra toda forma de abuso, descuido o abandono, y en las leyes nacionales sobre los derechos de niños, niñas y adolescentes.
Sin embargo, particularmente la violencia hacia los menores sigue siendo poco atendida, a pesar de que desde hace muchos años existen en México instituciones encargadas de velar por la seguridad y el bienestar de los niños y se ha avanzado en la adecuación del marco jurídico protector de niñas y niños; es quizá por eso que los casos detectados en instituciones de salud o de educación o denunciados por vecinos o familiares suelen ser casos de violencia extrema y en los que las instituciones de protección al menor llegan a intervenir.

México y España
Asimismo, en México no existe un plan integral de protección a niñas y niños, de ahí que las acciones que se toman resultan insuficientes, desarticuladas y en ocasiones ineficientes. Un ejemplo de esta desarticulación son las resoluciones judiciales sobre guardia y custodia de menores de edad, que en ocasiones no toman en cuenta la situación de violencia que aquellos viven en su ámbito familiar. 
En España, en 2003, la Red de Organizaciones de Mujeres contra la Violencia de Género denunció que el 100 por ciento de los maltratadores solicita la guardia y custodia de sus hijos en los procesos de separación, mientras que en otros procesos solo la piden 15 por ciento de los padres, esa situación motivó que esta Red fuera particularmente crítica acerca de la insensibilidad de los jueces de familia en relación con la violencia a la concesión en todos los casos del régimen de visitas, incluso en ocasiones en las que los padres se encontraban en la cárcel, asimismo, llamaron la atención sobre el hecho de que desde 1997 hubieran muerto 51 menores asesinados por sus padres.

Falta de pruebas
En este mismo sentido, se ha dicho que a pesar del relato de las víctimas y de informes médicos, en numerosos casos y sin una investigación profunda, prevalece la falta de pruebas y la presunción de inocencia del progenitor sospechoso y se archivan las causas, lo que, en su opinión, condena a los menores “a un más que posible y perverso régimen de visitas con el presunto agresor”. En México no es posible estudiar a fondo este problema, dado que ni las encuestas, ni las estadísticas de casos de maltrato infantil son representativas del problema real, pues las primeras se realizan desde la perspectiva de las instituciones que las llevan a cabo y las segundas no son confiables por la diversidad de metodologías que les dan origen y que en el mejor de los casos las recoge el Inegi, el cual no incluye los casos de violencia que no se reportan.

¡Denuncia!... callarte te convierte en cómplice.

domingo, 29 de marzo de 2015

Evaluación objetiva del procesamiento de las emociones. Estudio de un caso forense

INTRODUCCIÓN

El principal objetivo de las emociones consiste en garantizar la homeostasis, la supervivencia y el bienestar del organismo 1. Todo lo que las personas ejecutan tiene lugar en un espacio psicológico donde las emociones definen los puntos cardinales 2.

De manera general, las emociones en el ser humano aparecen como disparadores inmediatos de acción ante estímulos particulares, son capaces de mover hacia aquello que se cataloga como agradable y alejar de lo que resulta aversivo. Alcanza un papel primordial en la toma de decisiones y la solución de conflictos. De esta manera, las reacciones emocionales tienen especial utilidad cuando nos enfrentamos a información variada e incompleta o situaciones demasiado difíciles para resolverlas exclusivamente a través de razonamientos. De hecho, las emociones parecen tener la capacidad de modular la actividad del resto de funciones cognitivas, y puede llegar incluso a tomar un papel dominante en la estructuración de los de procesos cognitivos 3.

Se han identificado seis emociones básicas: el miedo, la sorpresa, el asco, la ira, la alegría y la tristeza 4. En función de su contribución al bienestar o el malestar de la persona, se dividen en positivas y negativas. Todas ellas, tanto las de carácter positivo como las de carácter negativo, cumplen funciones importantes para la vida 5.

En este artículo se presenta el caso de un acusado en que el miedo desempeñó un papel significativo en el desarrollo de una conducta desacertada durante la ejecución del acto constitutivo de un delito. Se muestra resultados de su evaluación clínica, así como los resultados de técnicas que evalúan el funcionamiento del sistema nervioso central y el reconocimiento de las emociones.

PRESENTACIÓN DEL CASO 

Se trata de un joven de 21 años que fue producto de un embarazo gemelar, el último en nacer, y estuvo en incubadora por un síndrome de dificultad respiratoria. Tenía antecedentes de una convulsión febril cuando pequeño y de «epilepsia hasta la adolescencia», esta última referida por la madre del evaluado, aunque no se contó con ningún elemento objetivo (historia clínica, electroencefalograma [EEG], tratamiento recibido) que apoyara este diagnóstico. De igual manera, durante la primera infancia, se recoge como antecedente la presencia de conducta hipercinética y trastornos del aprendizaje: repitió segundo grado y abandonó la escuela en segundo año de técnico medio, por las dificultades para adquirir conocimientos. No existe reporte de conducta agresiva anterior a la ocurrencia de estos hechos.

Sobre el hecho, narró con claridad todo lo que hizo horas antes de lo acontecido, durante los hechos y después. Refirió que alrededor de la una de la mañana estaba somnoliento, y de pronto vio las vacas agitadas, que se habían salido de su lugar; como el sitio tenía poca iluminación, no podía distinguir bien y se asustó, pensando que pasaba algo y hubiese alguna persona allí. Fue para el lugar con un machete, pero al sentirse rodeado de las vacas, comenzó a darle golpes con este instrumento, con el objetivo de unirlas y cuando se percató que había una en el piso que no se levantaba, llamó al jefe. Ese es el momento en que él se dio cuenta de que las había herido. En su declaración anterior dijo que había visto a personas, por miedo a lo que había hecho y lo que podía pasarle, pero acepta que mintió.



Fue remitido a nuestra institución con el objetivo de realizar una evaluación psiquiátrica forense. Primeramente se realizó una entrevista estructurada, por parte de dos psiquiatras forenses. Con posterioridad, se solicitó evaluación en laboratorio de neurofisiología, donde se realizó una entrevista clínica al evaluado y se registró un EEG en condiciones basales, en estado de vigilia utilizando el equipo Medicid V y el programa Track Walker (Neuronic, SA; Cuba). Se registraron 3 min con los ojos cerrados, 2 min con los ojos abiertos, 3 min durante la hiperventilación y 2 min de recuperación. Se seleccionaron de 20 a 24 ventanas del estado de ojos cerrados, libres de artefactos, y se procedió al análisis cuantitativo del EEG para compararlo con el de individuos de iguales edad y sexo que forman parte de la base de datos normativa cubana. Se calculó el espectro de frecuencia en cada una de las derivaciones y luego las medidas espectrales de banda ancha; el poder absoluto (PA), que representa la energía que contiene todo el EEG (PA total) o la contenida en una banda de frecuencias particular (delta, theta, alfa y beta); el poder relativo (PR), que no es más que la contribución de cada banda del EEG a la energía total del espectro, y la frecuencia media (FM), que se corresponde con los valores de frecuencia (en Hz) que constituyen el «centro de gravedad», ya sea de una banda o de la totalidad del espectro. Se estimaron los generadores de la actividad lenta en la frecuencia 4,29 Hz, utilizando el programa Localizador de Fuentes (Neuronic, SA; Cuba) y el modelo bayesiano promediado (BMA)12, el cual permite encontrar la densidad de corriente primaria dentro del cerebro, sin estar condicionada en el modelo asumido.
Se aplicó la prueba de reconocimiento de expresiones emocionales. Esta se encuentra insertada en una batería de evaluación neuropsicológica computarizada, desarrollada por el Centro de Neurociencias de Cuba, y permite evaluar la capacidad de un sujeto de reconocer las expresiones faciales. En ella se muestra una serie de fotos que varían gradualmente desde la expresión neutra por la que se comienza hasta la emoción estudiada (21 pasos). La habilidad en reconocer la emoción se mide por el número de pasos necesarios que necesita cada evaluado para identificar expresión emocional. Las emociones utilizadas son: asco, ira, tristeza y miedo. Los resultados obtenidos se comparan con la base de datos normativa para la población cubana.

RESULTADOS

El examen psiquiátrico directo mostró a un evaluado que coopera durante la entrevista, pero impresiona asustado, no comprende muchas veces lo que se le pregunta y emite respuestas torpes, con contradicciones. Estas últimas pudieran ser interpretadas como «manipulaciones», pero resulta evidente para los peritos que su actuar durante el desarrollo del interrogatorio se corresponde con su estado emocional, en el que prevalece el miedo. Independientemente de que cuando se le ofrece apoyo existe una mejora del estado emocional, el miedo no desaparece totalmente.
Todos estos hallazgos son propios de la personalidad del evaluado, caracterizada por la inseguridad, el miedo, la sugestión y la impulsividad. También se confirmó que este sujeto tiene una capacidad intelectual deficitaria; no obstante ello, conservó recuerdo de lo acontecido durante el hecho. No se comprobaron otros signos o síntomas que afectaran cualitativamente a su organización psicológica y su posibilidad de analizarse críticamente a sí mismo y la realidad circundante.

Weil: rindió intelectualmente para un retraso mental ligero.

EEG: signos ligeros de disfunción cortical frontal bilateral. El cálculo de los generadores de densidad de corriente de la actividad lenta para la frecuencia 4,29 Hz demostró que el origen de esta actividad se localiza en área suplementaria motora en ambos hemisferios, frontal medial, temporal inferior y áreas asociativas occipitales derechas y en regiones poscentral y angular del hemisferio izquierdo 

Prueba de reconocimiento de expresiones emocionales: en la evaluación del umbral para el reconocimiento de emociones, se demuestra déficit en los umbrales para el reconocimiento de las expresiones faciales emocionales negativas asco e ira. Esto puede corresponderse con la presencia de una sobrevaloración en la expresión emocional de miedo, hace que confunda estas dos expresiones faciales con miedo (9 veces el asco y 10 veces la ira). Estos hallazgos pueden estar relacionados con rasgos de la personalidad de este sujeto descritos en acápites anteriores

DISCUSIÓN 

Los peritos actuantes formularon como diagnóstico en este evaluado un retraso mental ligero (no enajenado). Se comprobó que el consumo de alcohol y la somnolencia no afectaban a sus facultades mentales en el momento de ejecutar los hechos. La ingesta ocurrió muchas horas antes, y durante la ejecución del hecho, este sujeto mantuvo una coordinación psicomotora y organización adecuada de su personalidad que le permitieron realizar varias acciones en el lugar. Este actuar organizado descarta igualmente el efecto de la somnolencia.
Sin embargo, resultó evidente que el miedo sí fue un elemento importante en su actuar impulsivo y poco previsor. Su organicidad, su inexperiencia, las malas condiciones del área de trabajo, donde había una iluminación deficiente, y la responsabilidades en su puesto laboral (para las cuales este individuo no estaba preparado) lo llevaron a funcionar durante los hechos con una disminución sustancial de sus facultades de juicio y voluntad. Lo que significa que este evaluado, ante cualquier emoción de marcada intensidad, desarrolla gran impulsividad, lo cual esta respaldado por la desorganización psicológica que experimenta. La ley en nuestro país tiene previstas las eximentes por este tipo de conductas13.

El análisis de la actividad eléctrica cerebral reveló la presencia de actividad lenta anormal en regiones frontales. Un trastorno funcional a nivel de los lóbulos frontales puede acompañarse de una amplia variedad de déficit emocionales, cognitivos y comportamentales que, con mucha frecuencia, incluyen la impulsividad, lo cual se manifestó en el actuar de este evaluado. El análisis de los generadores de densidad de corriente de la actividad lenta anormal evidenció que el incremento de la actividad theta se genera en regiones cerebrales que participan en la integración de la información vinculada a nuestra conducta14,15. Es importante recordar que la actividad a nivel cortical cumple un papel modulador del componente subcortical del circuito afectivo14, de ahí que cualquier anormalidad estructural o funcional en estas estructuras puede tener un efecto negativo interfiriendo en este importante papel.
La confirmación mediante la prueba de reconocimiento de expresiones emocionales, de una valoración incrementada de la emoción miedo, es de extraordinaria importancia en este evaluado. Los psiquiatras forenses establecieron el papel que tuvo el miedo en el desarrollo de la conducta de este individuo. Los resultados en esta prueba objetivan y complementan los hallazgos clínicos. En la práctica forense, es una necesidad contar con elementos objetivos que respalden los diagnósticos clínicos.
Es importante tener en cuenta que las emociones se desencadenan después de un proceso evaluador del contenido mental15, es decir, la emoción se activa al pensar la información, o interpretarla y darle un significado16,17. La información primaria y más influyente es la sensación, que despierta el organismo, lo activa ante la realidad que lo rodea. De esta forma, la emoción primaria emerge de la relación básica sensación/pensamiento. La respuesta de miedo tiene como objetivo afrontar una amenaza; la elección de una respuesta para alcanzar este objetivo permite alcanzar la meta establecida para solucionar la situación de amenaza. Una vez alcanzado el objetivo, el miedo sigue latente como sistema que orienta la relación con el mundo interno o externo a la mente, activándose cuando una nueva situación es interpretada como amenaza19. La habilidad para controlar la experiencia afectiva depende fundamentalmente de la capacidad para distinguir estados internos y diferenciarlos unos de otros. Así, en la medida que las personas delimitan más detalladamente su experiencia, pueden manipular con mayor precisión sus estados afectivos. Cuando la diferenciación emocional es deficiente, los niveles de psicopatía son más elevados, independientemente de la constelación diagnóstica a que se refiere el síntoma, incluyendo síntomas somatomorfos19.

Este estudio tiene como limitación abordar resultados de un solo evaluado, lo que hace necesario incrementar el tamaño de la muestra estudiada. Ello permitirá replicar los hallazgos y proporcionar mayor validez a este tipo de evaluación objetiva. Igualmente resultaría interesante realizar de manera conjunta otras pruebas psicofisiológicas, como la respuesta simpática de la piel y las medidas de la reactividad cardiovascular, ambas con diseños experimentales similares a esta evaluación para reconocimiento de emociones.

CONCLUSIONES  

Para cumplir de manera eficaz con una de las tareas periciales de la psiquiatría, la determinación del estado mental del acusado en el momento de cometer la acción delictiva, se requiere de una amplía y detallada información. Sin embargo, muchas veces no se cuenta con elementos objetivos que sustenten las evaluaciones psicopatológicas realizadas.
Actualmente, con el desarrollo continuo de las neurociencias, ha surgido la necesidad de introducir y aplicar sus avances al campo forense. Ello garantiza la disponibilidad de herramientas objetivas que demuestran y complementan muchas de las manifestaciones sintomáticas presentes en los sujetos evaluados, tal como se ha evidenciado en este caso que se presenta.
Esto resulta de extraordinario valor no solo para los peritos médicos, sino también para los jueces encargados de impartir justicia. Estos pueden establecer retrospectivamente la culpabilidad o inocencia de alguien, en la medida que dispongan de determinadas informaciones confiables y objetivas13. La evaluación del reconocimiento de expresiones emocionales puede brindar información valiosa en casos similares al presentado en este trabajo.


AUTOES: Ana Calzada Reyesa,*, Ana Teresa Gutiérrez Mansob y Mariloly Acosta González
URL artículo original: 
bhttp://www.scielo.org.co/scielo.php?pid=S0034-74502014000100008&script=sci_arttext&tlng=es